En Hollywood Blvd, entre Wilcox y Cahuenga, hay un food truck llamado Los Patrones.
Lo polémico del asunto es la estética del establecimiento en cuya imagen se plasma el icónico cartel cinematográfico de El Padrino: manos de titiritero y los rostros de Pablo Escobar, El Chapo, El Mayo, El Mencho, Amado Carrillo, Benjamín Arellano y el expresidente López Obrador, todos colocados al mismo nivel.
«El mensaje es brutal, narco y poder político presentados como parte del mismo sistema de mando», narra un usuario de redes sociales.
En el post se reflexiona que la imagen retrata algo que muchos paisanos en Estados Unidos ya dan por hecho, la relación entre gobernantes y crimen organizado no se discute, se asume.
«Cuando el crimen se vuelve admiración y aspiración, y el poder se convierte en espectador, la corrupción deja de escandalizar y se vuelve tolerable. No es un simpático puesto de tacos, es el retrato de un país que normalizó lo que hoy lo está consumiendo».

