CHIHUAHUA. — ¡Quién lo diría! Resulta que el carisma del alcalde de Chihuahua ha roto las fronteras continentales. En lo que parecía ser una simple encuesta de redes sociales para medir las preferencias rumbo a las próximas elecciones, quedó al descubierto el «músculo internacional» (o más bien, la descarada granja de bots) de Marco Bonilla.
En días recientes, circuló una dinámica digital para medir la intención de voto entre los pesos pesados del Partido Acción Nacional (PAN). La lista de aspirantes estaba conformada por:
- Marco Bonilla
- Gilberto Loya
- Daniela Álvarez
- Mario Vázquez
https://www.facebook.com/share/p/1FiPqqyjYt/
La mecánica era sencilla: un «like» o reacción equivalía a un voto para el político de tu preferencia. Y aquí es donde empezó el pánico en el Palacio Municipal. Para sorpresa de muchos, el Secretario de Seguridad Pública, Gilberto Loya, comenzó a arrasar de manera contundente con los votos de los chihuahuenses reales, dejando a un sudoroso Marco Bonilla rezagado en un humillante segundo lugar.
Pero, ¡oh, milagro de la tecnología! Cuando la derrota del alcalde era inminente, de pronto cientos y miles de «ciudadanos muy preocupados por Chihuahua» originarios de la India, Nepal y otros exóticos países asiáticos, sintieron el llamado democrático y comenzaron a volcar sus reacciones a favor de Marco Bonilla.
Llama muchísimo la atención (nótese el sarcasmo) la brillante estrategia del equipo de Bonilla: al parecer prefirieron compartir la encuesta en los grupos de WhatsApp de Nueva Delhi y Katmandú en lugar de hacerlo en las colonias de Chihuahua. ¿Será que sus promesas de campaña resuenan mejor en el Himalaya?
Ironías aparte, esta bochornosa compra de «likes» asiáticos deja una sola cosa en claro: en la verdadera intención del electorado chihuahuense, es Gilberto Loya quien ha ido ganando terreno de manera legítima, posicionándose con una fuerza tan innegable entre la ciudadanía, que a sus rivales no les quedó de otra más que pedir auxilio del otro lado del mundo para no hacer el ridículo. ¡Vaya forma de inflar encuestas!
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