El Senado de la República reactivó un salón de estética ubicado en el segundo piso de su torre de oficinas, el cual había permanecido cerrado durante legislaturas anteriores. La reapertura del espacio generó polémica, al tratarse de un servicio de carácter personal dentro de un inmueble del Poder Legislativo.
Ante las críticas, la presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Laura Itzel Castillo, explicó que el salón tiene como finalidad apoyar a senadoras y senadores durante jornadas de trabajo prolongadas, y aseguró que las y los legisladores cubren directamente el costo de los servicios que reciben, sin que ello represente un gasto para el erario.
La legisladora defendió la medida al señalar que existen espacios similares en otros órganos legislativos, y sostuvo que la presentación personal forma parte de las actividades públicas de quienes participan en sesiones, reuniones y eventos oficiales.
La reapertura del salón cobró mayor atención luego de que, durante una sesión plenaria reciente, la senadora del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Juanita Guerra Mena, fuera captada utilizando el servicio para aplicarse un tinte. Tras la difusión de imágenes y comentarios en redes sociales, personal de resguardo restringió el acceso al área para evitar el ingreso de personas ajenas.
De acuerdo con información disponible, el salón opera únicamente en días de sesión, en un horario aproximado de 7:00 a 14:00 horas. El espacio no cuenta con señalización exterior y está equipado con sillones, espejos, lavacabezas y equipo profesional básico. El servicio es atendido por una estilista asignada y su acceso es limitado y discreto.
Hasta el momento, el Senado no ha informado públicamente bajo qué esquema administrativo opera el salón, ni si su reapertura fue autorizada por la Junta de Coordinación Política. Aunque la Mesa Directiva sostiene que no implica gasto público, el tema ha abierto un debate sobre el uso de espacios legislativos para servicios personales.
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