Máquina Deportiva
EDITORIAL
Sergio Arturo Duarte Méndez
• Y de nuevo, “la burra al máiz”: el torneo regional de beisbol de la Zona Uno se mancha con un tema extraterreno y se queda con nueve equipos
• Jurisdicción de la Zona Uno expulsó del torneo a Guerreros por obstaculizar la organización del campeonato ‘en base a procedimientos antideportivos’: retirar el manager José María Muñoz a sus peloteros del campo de juego
Por segunda ocasión en tres años, los egos, el vedetismo, los afanes de protagonismo, los intereses personales, los revanchismos, los golpes bajos y los aires de ‘perdona vidas’ que hacen sentir amos y señores de la justa a patrocinadores, managers, peloteros e inclusive a directivos, el torneo regional de beisbol de la Zona Uno, se mancha con un tema extraterreno de juego y se convierte en una ‘chunga’, en una ‘pachanga’, en la ‘comidilla’ de propios y extraños.
En un problemático y emproblemado medio peloteril, donde los grupos, los frentes y los bandos son varios que ya los quisieran ilustres estrategas de guerra como Villa, Bonaparte y Eisenhower para combatir y exterminar al enemigo y elementos clave en la ecuación como UNIÓN Y ARMONÍA -ya sea en el mismo torneo regional y en el Campeonato Estatal-, simplemente suenan a quimera y utopía y en realidad no existen, volvemos a ver la misma película.
En el 2023, en un domingo de golpes en el juego matutino efectuado en el Estadio Juárez, con la serie por el título entre Buitres y Búhos empatada, Carlos Baca, manejador de los carroñeros, -al más puro estilo de Roberto ‘Manos de Piedra’ Durán, en Nuevo Orleans, Luisiana, en 1980, contra Sugar ‘Ray’ Leonard dijo: ‘no más’ y molesto con el ampayeo y la dirigencia de la liga sacó del campo a su novena en el duelo vespertino. Y así, los ‘Búhos’ se alzaron con la corona regional en la mesa.
Y es que en la pelota de Ciudad Juárez, como a lo largo de los años lo hemos vivido con numerosos capítulos de rupturas, quiebres y rompimientos, como el inolvidable éxodo de jugadores y managers a otras ciudades tras la conquista del título en 1996, en la etapa de Manuel ‘Panela’ López, ‘si no es Chana, es Juana’.
Hoy, la cíclica historia vuelve a repetirse, esta vez en la cuarta y penúltima jornada de rol regular del torneo, en el juego sabatino del 15 del mes en curso entre Piratas y Guerreros, efectuado en el Parque Jaime Canales Lira cuando el manager José María Muñoz retiró a sus peloteros del campo.
Ese mismo día por la tarde, mediante un comunicado de prensa, la jurisdicción de la Zona Uno a cargo de Óscar Chávez, informó que el equipo Guerreros era expulsado del torneo por obstaculizar la organización del campeonato a través de su directiva ‘en base a procedimientos antideportivos’.
Uno de ellos, la advertencia de su patrocinador Raúl Rodríguez a la jurisdicción de cerrar los campos de pelota.
Así, el disparejo torneo -donde los equipos más poderosos económicamente toman los mejores peloteros- y los de menor presupuesto o que representan a instituciones educativas como Indios UACJ y Liebres ITCJ, que difícilmente pueden contar con un ‘caballo’ en sus filas- quedó reducido a nueve equipos, con ocho plazas disponibles para los playoffs.
Cinco días después, el jueves 20 de marzo, mágicamente la Zona Uno reculó, metió reversa en su determinación y dio a conocer en un boletín de prensa: “¡El Beisbol es Primero! y los Guerreros Regresan al Regional”.
“Este logro es el resultado de una charla extensa y fructífera entre las partes involucradas y marca un nuevo capítulo en la historia del béisbol en la región”, se lee en el comunicado.
Vaya papelón de la jurisdicción.
Ante la inacción de la Liga Estatal de Beisbol, un simple espectador en este tema, es aquí donde aparece el nombre de un personaje metido ‘hasta las manitas’ en el beisbol local -desde el significativo hecho de ser él quien ‘palomea’ o descalifica (según sea el caso y su interés)- a los candidatos a ocupar la ambicionada silla de jurisdiccional: el alcalde con licencia Cruz Pérez.
Mutuo amigo de Chávez y Rodríguez, Pérez Cuéllar -siempre he pensado que la política y el deporte son como el agua y el aceite y no se mezclan- habría sido el mediador y el artífice para zanjar las diferencias en pro del beisbol nuestro de cada año.
Mientras en la Tercera Zona, los aficionados al ‘rey de los deportes’ gozan de un regional con un alto nivel competitivo, con peloteros en su gran mayoría originarios de la ciudad y pulidos con instructores como el coach de bateo dominicano Freddy Rosario y el cubano Raciel Sánchez, especialista en pitcheo, aquí las cosas se hacen igual en busca de resultados diferentes, vaya paradoja.
A la vez que los Algodoneros se aprestan a extender su reinado estatal a seis años bajo el mando del timonel Pablo Cadena, y superar así el pentacampeonato indígena -1958 a 1962-, en la época del recién fallecido Antonio ‘Tony’ Barrón, aquí, en la frontera nos desgastamos con grillas estériles y baratas que no llevan a ningún lado y en donde todos los componentes del juego -peloteros, directivos, afición, medios de comunicación y, obviamente, el beisbol-, a la larga, pierden.
Igualmente, en Madera, así como en otras plazas del estado como en Chihuahua, en Cuauhtémoc y, en Parral, los Venados, Dorados, Manzaneros y Mineros se ocupan en armar equipos realmente competitivos con la idea de destronar a los Algodoneros, en la Zona Uno se continúa con la nefasta e infantil costumbre de sacarse la lengua y picarse los ojos mucho antes de enfrentar a los nueve rivales en la entidad.
Bajo este escenario y de cara al inicio del Campeonato Estatal de Beisbol de Primera Fuerza, en mayo entrante, tras una campaña 2024 realmente lamentable bajo la gestión de Luis Guerrero el panorama, en el papel, luce poco alentador para los Indios de Ciudad Juárez, aunque francamente y, de corazón, deseo estar muy equivocado.
FOTOS: Indios de Juárez Oficial
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