Javier Kuramura
La mañana del 14 de agosto de 1865, un señor de apellido Bartlett, empleado de la aduana estadunidense en Franklin (El Paso) Texas, vagaba por las orillas del río Bravo cuando le llamó la atención el griterío de “¡Ahí viene, ahí viene Juárez! ¡Ahí está!”. Entonces vio cómo la calle principal comenzó a llenarse de gente para esperar el paso del presidente mexicano y su escolta.
Aprovechó el momento y se acercó a conocerlo personalmente: “La expresión de su semblante era simpática –apuntaría más tarde–. Su porte era el de un caballero pulcro y sabio, lleno de soltura y dignidad. Su conversación carecía de la fluidez y de la vehemencia que caracterizan a los españoles. Su voz era baja y agradable, y muy a menudo se interrumpía, como pesando la impresión de sus palabras. Su indumentaria era la de un ciudadano presidente y, desde el punto de vista americano, impecable –levita negra de paño ancho, chaleco de lino blanco, guantes blancos, calzado pulido–. El traje, ajustado perfectamente a su cuerpo robusto, lo llevaba con la gracia de un cosmopolita acabado”.
Se rifaron el privilegio de hospedar al Presidente
Previo a su llegada a Paso del Norte, Benito Juárez y su comitiva se habían escondido en la sierra que está a pocos kilómetros hacia el poniente de la población, huyendo de sus perseguidores franceses que creyeron había cruzado la frontera y se había refugiado en Estados unidos. Por eso cesó la persecución y el presidente después, pudo ser escoltado desde Guadalupe, Distrito Bravos, por un grupo tigua que tenía al frente al jefe Sanapa, hasta la villa Paso del Norte.
Una vez en Paso del Norte, las familias acomodadas hicieron una rifa para definir cuál de ellas le brindaría posada al presidente Juárez, fue así como Inocente Ochoa tendría ese honor de dar morada al mandatario y su comitiva.
El edificio de Correos ubicado a un costado de la Misión de Guadalupe fue elegido para instalar su oficina, ya que era el único edificio federal entonces.
Qué hizo don Benito en la villa
En su estancia, Benito Juárez intervino en toda clase de problemas locales, resolvió disputas de tierras, renombró colonias y también resolvió el manejo de las acequias y su gobierno inició la disputa internacional por el pedazo de tierra que México perdió por el movimiento del cauce del Río Bravo, y que después de 100 años, Estados Unidos devolvería al país para convertirse en el parque El Chamizal.
Tras la derrota del Segundo Imperio Mexicano y la expulsión de las fuerzas francesas, Benito Juárez regresó triunfante a la capital de la República en julio de 1867 y continuó su mandato como presidente.
Paso del Norte cambia su nombre a Ciudad Juárez
El 24 de julio de 1888, por decisión del Congreso del estado de Chihuahua, la villa hasta entonces conocida como Paso del Norte, cambió su nombre por el de Ciudad Juárez. La razón principal de esta transformación fue rendir homenaje a Benito Juárez, quien se refugió en este lugar tras la invasión francesa que inició en 1862.
Con el cambio, también sus fieles colaboradores en su gobierno itinerante, recibieron honores al imponer sus nombres a algunas demarcaciones y céntricas calles de la naciente ciudad: Partido (Matías) Romero, Partido (José María) Iglesias, Partido (Mariano) Escobedo y calles Ignacio Mejía, Sebastián Lerdo de Tejada, Ramón Corona, Ignacio Mariscal y Manuel Doblado.
El Congreso del Estado de Chihuahua decretó el 24 de julio de 1888 el cambió de nombre de villa Paso del Norte al de Ciudad Juárez en homenaje a llamado Benemérito de las Américas, Benito Juárez García, quien durante la Intervención Francesa quien estableció la sede de su gobierno ahí.
Fuentes de información: Pedro Siller Vázquez en Relatos e Historia en México y, Memoria Política de México

