Nos lleva… el Tren Maya junio 14, 2020

Pasan y pasan los años, pero se retrocede en el tiempo, tanto por el pasado que no deja de sorprender y de hacerse presente como fue con los recientes hallazgos prehistóricos, así como por el actuar de las autoridades y las opiniones de otros que parecieran justo de ese momento de la historia.
Fue a través de una consulta popular como el pueblo de México dijo sí al proyecto del “Tren Maya” propuesto por el presidente Andrés Manuel López Obrador y después de un polémico proceso por la decisión, se llegó el tiempo de iniciar con los trabajos de construcción. 


Son muchas las voces en contra del más ambicioso proyecto del gobierno de AMLO, que promete miles de empleos para algunos de los estados que se han quedado rezagados desde siempre en todos los sentidos, esto, y un poco más.
Los ambientalistas están preocupados por el posible daño que provocará en la flora y fauna del sureste del país, notas alarmistas y comentarios en las redes sociales inquietan a la sociedad, sin embargo, la construcción del tren podría venir acompañado también de algunos beneficios.


El norte ya cuenta con el Ferrocarril Chihuahua-Pacífico (Chepe) que a pesar de las problemáticas que significa para las comunidades indígenas, ha dejado gran derrama económica a través de los años y mostrado la grandeza de la Sierra Tarahumara a quien viaja en sus recorridos.


Luego del anuncio de que el combustible que utilizará el Tren Maya para su funcionamiento es el diésel, comenzó el debate en términos de contaminación y sobre todo por las acciones que realizarán los concesionarios que estén involucrados, mismos que deberán comprometerse a ser lo más amigables con la naturaleza.


De acuerdo con expertos ferroviarios entre los que se encuentran ingenieros y operadores de las empresas del rubro, la posible destrucción de la selva de la que se teme y tanto se ha dicho, no será a gran escala debido a los tramos en donde ya se cuenta con el derecho de vía.


Entonces, el gobierno de México está obligado a brindar un proyecto de calidad que no signifique un riesgo para el medio ambiente, garantizar el cuidado de los poblados, así como de las especies animales que son parte fundamental en la vida del lugar, esto desde el banderazo hasta la inauguración de la obra.


En la actualidad, empresas como Ferromex cuentan con locomotoras de última generación que reducen en gran medida la emisión de contaminantes, planeado así desde su diseño, entonces, más allá de oponerse a un proyecto de desarrollo turístico, se deberá estar atento al proceso.


El costo económico por su mantenimiento será alto para el pueblo de México, por lo que la administración del sistema del Tren Maya será la clave para que el proyecto sea un éxito o un fracaso, lo que es cierto, es que la fuente de empleo es necesaria y no hay quien, no quiera mirar el espectáculo natural de la zona.


Es así como la Cuarta Transformación tendrá que lidiar con los que llaman “opositores” por largo tiempo y sus 1,460 kilómetros, 18 estaciones y a una velocidad media de 120 km/h, quienes en un futuro no perderán la oportunidad de disfrutar del viaje simplemente al vacacionar por algún punto de la Península de Yucatán, por lo que… Nos lleva, el Tren Maya.


Por: Nubia Muñoz Chávez

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