Un sitio que es visitado por un promedio de tres mil a cuatro mil turistas al mes

Asentado en una zona agreste, de paisaje rústico, al poniente de Ciudad Juárez, en medio de un entorno revestido con pinceladas de un pasado indiluible pese a los más de 100 años de historia transcurrida, el Museo “Casa de Adobe” es hoy en día uno de los sitios culturales más visitados por el turismo foráneo en la localidad.

Alejada del ajetreo natural de la ciudad, en el sector conocido como Rancho Anapra, a unos dos kilómetros de la mancha urbana y ubicada a escasos metros de la línea divisoria con Estados Unidos, este sitio reconstruido el 8 de mayo de 2011 con motivo del Centenario de la Toma de Ciudad Juárez es actualmente un Museo de Sitio que rememora los acuerdos sostenidos por Francisco I. Madero, previos a la dimisión del presidente Porfirio Díaz.

Se trata de un reducido recinto de dos habitaciones que reproduce con relativa fidelidad el entorno original donde se asentó el campamento maderista, y que encierra entre sus paredes una atmósfera especial, cargada de ecos y recuerdos que se hacen presentes en cada mueble, cada cuadro, cada implemento que adorna su entorno interior y que representa uno de los grandes atractivos para el visitante.

Las figuras de Francisco I. Madero, de Francisco Villa, de las huestes revolucionarias que habitaron sus espacios están presentes en todo este entorno que sirvió tanto de cuartel de batalla como de casa de Gobierno y que en su momento era conocida por los habitantes del lado norteamericano como la “Casa Gris”, en irónica contraposición a la “Casa Blanca”, según cuenta el historiador y administrador del museo, Alfredo Figueroa Maguregui.

En su interior hay un poco de todo, desde desvencijados muebles de origen centenario, hasta desgastados y polvosos sombreros, desde cuadros de color sepia con motivos revolucionarios hasta ropa de la época, además de diversos implementos de cocina, molinillos, decantadores de agua, quinqués, un rústico teléfono y una añeja colección de billetes escudados bajo el cristal de una vieja mesa de exhibición, todo lo cual resulta de gran interés para los visitantes.

La reconstrucción de la Casa de Adobe constituyó un importante factor cultural para Ciudad Juárez, ya que desde la desaparición de la construcción original se había perdido un importante factor de contacto con la historia y el simbolismo del lugar.

Un contacto que con su reconstrucción y puesta en funcionamiento como museo de sitio en el centenario de la Toma de Ciudad Juárez, se ha restablecido al punto de representar a la fecha un importante factor de identidad histórica y de atracción turística, que mes tras mes atiende a una asistencia calculada entre tres mil y cuatro mil visitantes provenientes de diversas partes del país y del mundo.

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